Una buena estrategia para jugar en los casinos es contar las cartas. Esto implica tener una rigurosidad y cálculo mental muy afinado. De esta manera el jugador puede saber qué cartas ya han aparecido y lo más importante, sabe cuáles van a aparecer. Estas herramientas mentales son muy útiles y pueden significar mucho dinero si es que se hace bien. Sin embrago, a los casinos, especialmente a los supervisores, no les gusta que los clientes cuenten cartas porque es potencialmente beneficioso para la persona y extremadamente perjudicial para el casino.

Contador

Es por eso que los supervisores han creado un perfil del contador de cartas. Una serie de características que consideran encajan en una persona que cuenta cartas. Así, se piensa que un contador de cartas es por lo general un hombre joven con barba y cuya vestimenta no se condice con la cantidad de dinero que lleva. Se supone que el contador de cartas suele cambiar entre 200 y 300 dólares en fichas pero solo juega de 5 y 10 dólares.

Asimismo, los contadores no hablan con nadie, no beben alcohol y miran fijamente los juegos sin perder concentración. No da propinas y jamás duda en jugar una mano muerta.

Para poder pasar desapercibido es recomendable vestir de manera apropiada según el nivel de apuesta que se hará. Es bueno saludar al tallador, por lo menos un hola no lo hará sospechoso. Es mejor pedir una bebida sin alcohol en la barra y llevarla con uno a las mesas, en vez de pedir un trago al mozo. No debe demorarse mucho en apostar, pues solo los contadores piensan mucho sobre cuando apostar.